Análisis
Estados Unidos y Venezuela: historia de una relación diplomática marcada por el petróleo, la tensión y las rupturas
# Estados Unidos y Venezuela: historia de una relación diplomática marcada por el petróleo, la tensión y las rupturas
La relación entre Estados Unidos y Venezuela no siguió una línea simple de amistad o enemistad permanente. A lo largo de casi dos siglos pasó por varias etapas muy distintas: un arranque de reconocimiento y mediación hemisférica, una larga fase de interdependencia petrolera, un período de autonomía venezolana creciente, choques geopolíticos más abiertos y, finalmente, una confrontación política, jurídica y estratégica especialmente marcada desde el chavismo.
Esa trayectoria importa porque explica por qué el vínculo bilateral sigue siendo tan sensible. No se trata solo de ideología o de diplomacia clásica. También es una historia de mercados energéticos, empresas, nacionalizaciones, seguridad hemisférica, golpes, sanciones y litigios.
Cómo comenzó la relación entre Estados Unidos y Venezuela
El arranque institucional de la relación es relativamente temprano. Según la Office of the Historian del Departamento de Estado, Estados Unidos reconoció a Venezuela en 1835, cuando otorgó un exequátur al cónsul venezolano Nicholas D. C. Moller en Nueva York. La misma fuente recuerda que ya había presencia consular estadounidense en el territorio venezolano desde 1824, en Maracaibo.
Ese punto sirve para situar el vínculo, pero no conviene sobredimensionarlo. Durante gran parte del siglo XIX, la relación no giró todavía alrededor del petróleo ni del conflicto ideológico moderno. Era una relación diplomática todavía relativamente convencional, dentro del sistema hemisférico en formación.
El bloqueo naval de 1902-1903 y el papel de Washington
Uno de los primeros grandes hitos de la relación fue el bloqueo naval de 1902-1903, cuando Gran Bretaña, Alemania e Italia usaron fuerza naval contra Venezuela para presionar por el pago de deudas y reclamaciones de sus nacionales. Aquí conviene ser muy preciso: Estados Unidos no “liberó” militarmente a Venezuela, pero sí fue decisivo en la salida diplomática y arbitral de la crisis.
La documentación de Foreign Relations of the United States (FRUS) para 1903 sobre el conflicto venezolano muestra que Washington actuó para impedir que la coerción europea derivara en ocupación territorial permanente y para canalizar el conflicto hacia protocolos, arbitraje y negociación. En ese proceso fue importante la gestión del diplomático estadounidense Herbert W. Bowen, quien representó intereses venezolanos en las negociaciones con las potencias bloqueadoras.
La clave de este episodio está en cómo se resolvió. La crisis terminó no con una guerra hemisférica ni con una intervención militar estadounidense directa contra Europa, sino con una salida negociada en Washington y encuadrada en mecanismos arbitrales. Eso consolidó una idea importante para la relación bilateral posterior: Estados Unidos estaba dispuesto a limitar ciertas formas de intervención europea en el Caribe y en América, pero dentro de una lógica de hegemonía hemisférica y arbitraje, no de altruismo desinteresado.
Cómo el petróleo transformó la relación bilateral
La relación entre ambos países cambió de escala con el auge petrolero venezolano en la primera mitad del siglo XX. Desde ese momento, la relación ya no fue solo diplomática: pasó a ser también una relación entre Estados, compañías internacionales y mercado energético.
Durante décadas, el petróleo venezolano se desarrolló bajo un sistema de concesiones extranjeras, con fuerte presencia de compañías estadounidenses y anglo-holandesas. Esa estructura convirtió a Venezuela en un proveedor estratégico para el mercado internacional y, al mismo tiempo, en un país donde los márgenes de maniobra del Estado frente a las empresas fueron convirtiéndose en una cuestión central de soberanía.
Un momento importante de esta evolución fue la Ley de Hidrocarburos de 1943, que fortaleció la capacidad estatal de regular el sector y consolidó una participación más robusta del Estado venezolano en la renta petrolera. No fue todavía una ruptura con Estados Unidos ni con las compañías extranjeras, pero sí un paso importante en la transición desde un esquema concesionario muy favorable a las empresas hacia una relación más negociada y más soberana.
A partir de ahí, el vínculo bilateral empezó a moverse en dos planos al mismo tiempo:
- el plano diplomático clásico;
- y el plano energético, donde la relación entre Caracas y Washington dependía también de precios, cuotas, compañías, refinación y seguridad del suministro.
Venezuela, OPEP y la búsqueda de autonomía petrolera
El siguiente gran punto de inflexión llegó con la fundación de la OPEP en 1960. Para entender por qué fue tan importante, hay que mirar primero el contexto. La documentación de FRUS 1958-1960 sobre Venezuela y cuotas petroleras muestra que las cuotas de importación petrolera impuestas por Estados Unidos en 1959 afectaron a Venezuela y tensaron la relación, porque Caracas temía perder mercado y capacidad de negociación.
En ese contexto, la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo fue un intento de reorganizar el poder de negociación de los productores. La página oficial de OPEP sobre Venezuela recuerda el papel clave de Juan Pablo Pérez Alfonzo como uno de los padres fundadores de la organización.
Aquí conviene matizar bien: la OPEP no fue una ruptura automática con Estados Unidos, pero sí hizo la relación más política y estratégica. Venezuela dejó de ser solo un proveedor importante del mercado estadounidense y pasó a actuar como un país que intentaba coordinar intereses de productores frente a las grandes potencias consumidoras y las empresas internacionales.
Machurucuto y el apoyo cubano a la guerrilla en Venezuela
Otra etapa importante del vínculo bilateral en plena Guerra Fría fue el episodio de Machurucuto, en 1967. La mejor forma de describirlo es como una infiltración guerrillera con patrocinio cubano, no como una invasión convencional a gran escala.
La documentación de FRUS 1969-1976 sobre América Latina recoge que la captura de militares cubanos cerca de Machurucuto fue vista por Washington como una prueba adicional del apoyo de La Habana a la subversión armada en Venezuela. Este episodio reforzó la cooperación entre Caracas y Washington frente a la exportación armada de la revolución cubana.
Machurucuto fue diplomáticamente importante por tres razones:
- mostró que el conflicto venezolano no era solo interno;
- colocó a Cuba como actor directo en la crisis;
- y fortaleció el alineamiento entre Venezuela y Estados Unidos en el marco interamericano frente a la insurgencia armada patrocinada desde el exterior.
La nacionalización petrolera de 1976 bajo Carlos Andrés Pérez
La nacionalización petrolera de 1976 fue uno de los grandes hitos de la historia venezolana y también un punto importante en la relación con Estados Unidos. Pero no conviene presentarla como una ruptura total con Washington.
La documentación de FRUS 1969-1976 sobre la reunión entre Carlos Andrés Pérez y la embajada estadounidense muestra que el proceso fue entendido por ambas partes dentro de una lógica de negociación, compensación y continuidad del suministro. Pérez incluso pidió que Washington distinguiera entre los intereses estratégicos de Estados Unidos y los intereses concretos de las compañías.
Ese punto es clave. La nacionalización de 1976 fue una decisión soberana y un gran cambio en el control del sector, pero no se ejecutó como un quiebre hostil absoluto. Hubo presión por compensación adecuada, acuerdos con la mayoría de las empresas y continuidad de la relación energética. Por eso, aunque marcó una afirmación fuerte de soberanía, no destruyó el vínculo bilateral.
Malvinas: un choque geopolítico con Washington
Las diferencias entre Caracas y Washington no fueron solo petroleras. También hubo momentos de fricción geopolítica más amplios, y el caso más claro fue la guerra de Malvinas en 1982.
Durante ese conflicto, Venezuela respaldó la posición argentina, mientras que Estados Unidos terminó apoyando al Reino Unido. La documentación de FRUS 1981-1988 sobre el sistema interamericano y la crisis de las Falklands/Malvinas muestra que Venezuela estuvo entre los países latinoamericanos más críticos de la posición estadounidense.
Este episodio fue importante porque tocaba fibras muy sensibles para la política exterior venezolana:
- la idea de solidaridad hemisférica;
- la memoria del bloqueo naval europeo;
- y la sensibilidad venezolana frente a disputas territoriales, especialmente por el Esequibo.
Malvinas mostró que la relación con Washington no se tensaba solo por energía o por economía. También podía chocar en cuestiones de alineamiento estratégico, hemisferio e historia diplomática.
El golpe de 2002 y el quiebre de confianza con Estados Unidos
El golpe de abril de 2002 fue uno de los momentos más sensibles de toda la relación bilateral contemporánea. Aquí conviene separar con claridad tres niveles:
1. conocimiento previo; 2. reacción política inicial; 3. participación operativa directa.
La pieza documental más importante es el brief desclasificado de inteligencia del 6 de abril de 2002 conservado por los National Archives, que afirmaba que las condiciones estaban maduras para un intento de golpe en Venezuela. Eso permite sostener con bastante seguridad que Estados Unidos tenía conocimiento previo de que se estaba incubando una salida de fuerza.
Lo que también está bien documentado es que la reacción inicial de Washington fue favorable al cambio de gobierno y muy poco cuidadosa respecto a la ruptura constitucional. Lo que no conviene presentar como hecho totalmente cerrado, sin más respaldo, es que Estados Unidos dirigió operativamente el golpe. La formulación prudente es otra: hubo conocimiento previo, una reacción política inicial funcional al gobierno de facto y, a partir del regreso de Chávez, un quiebre profundo de confianza que marcó la relación bilateral durante años.
La reestatización petrolera de Chávez y la ruptura del viejo arreglo energético
En 2007, Hugo Chávez reconfiguró completamente el equilibrio petrolero heredado de la apertura de los noventa. La clave fue la Faja del Orinoco, donde el gobierno exigió que PDVSA tuviera mayoría accionaria en los proyectos estratégicos.
La cobertura de Reuters sobre las nacionalizaciones de 2007 y sobre la salida de ExxonMobil y ConocoPhillips del nuevo esquema muestra bien la lógica del cambio: el Estado venezolano pasó a exigir al menos 60% de participación en los proyectos, y mientras Chevron, BP, Total y Statoil aceptaron permanecer como minoritarias, ExxonMobil y ConocoPhillips rechazaron el nuevo esquema y terminaron saliendo, abriendo litigios de largo plazo.
Ese punto es central para el artículo porque marca una diferencia importante con 1976:
- 1976 fue una nacionalización procesada dentro de una lógica negociada;
- 2007 fue una reestatización mucho más conflictiva y litigiosa, con quiebra de confianza entre Caracas, las empresas y Washington.
Sanciones, ruptura diplomática y reconfiguración reciente
La etapa más reciente debe explicarse como una escalada por fases, no como un solo bloque homogéneo.
1. Sanciones personales
El marco moderno arrancó con la Executive Order 13692 de 2015, dirigida contra personas vinculadas a violaciones de derechos humanos, persecución política y corrupción.
2. Sanciones financieras
Luego vino la Executive Order 13808 de 2017, que restringió nuevas operaciones financieras con el gobierno venezolano y con PDVSA. Ahí la presión dejó de ser solo personal y pasó a impactar la estructura financiera del Estado.
3. Sanciones petroleras y ruptura diplomática
En 2019 la confrontación entró en otra fase, con sanciones más duras sobre PDVSA y la ruptura diplomática. La arquitectura sancionatoria fue ampliándose con órdenes ejecutivas y licencias específicas, como resume la página de OFAC sobre sanciones relacionadas con Venezuela.
A partir de ahí, la relación se volvió una mezcla de:
- litigios;
- sanciones financieras y petroleras;
- licencias especiales para ciertas operaciones;
- y diplomacia indirecta o muy restringida.
Reconfiguración reciente
La fase más reciente ha sido especialmente volátil. Reuters informó en 2024 sobre la reimposición parcial de sanciones petroleras y el reemplazo de licencias amplias por autorizaciones más restringidas. Eso confirma que, después de la ruptura de 2019, la política de Washington no fue lineal, sino una combinación de presión, aperturas parciales, licencias temporales y ajustes tácticos.
Por eso la mejor forma de cerrar esta etapa no es hablar de "normalización" ni de ruptura definitiva, sino de una reconfiguración inestable, donde el petróleo, las sanciones, los litigios y la política interna venezolana siguen entrelazados.
Conclusión
La relación entre Estados Unidos y Venezuela no siguió una sola lógica histórica. Pasó de una combinación de mediación hemisférica y reconocimiento temprano a una larga fase de interdependencia petrolera, luego a una etapa de autonomía venezolana creciente, después a fricciones geopolíticas más abiertas y, finalmente, a una confrontación política, jurídica y estratégica especialmente marcada desde el chavismo.
Ese recorrido ayuda a entender por qué el vínculo bilateral sigue siendo tan difícil de estabilizar. No es solo una relación entre dos gobiernos. Es una relación cargada de historia diplomática, memoria política, petróleo, conflictos jurídicos, sanciones y crisis de confianza.
Cronología rápida
- 1835: Estados Unidos reconoce a Venezuela
- 1902-1903: bloqueo naval europeo y salida arbitral con papel clave de Washington
- 1920s-1940s: auge petrolero bajo concesiones extranjeras
- 1943: Ley de Hidrocarburos fortalece al Estado venezolano
- 1960: Venezuela participa en la fundación de OPEP
- 1967: Machurucuto
- 1976: nacionalización petrolera
- 1982: Malvinas
- 1999: llegada de Hugo Chávez
- 2002: intento de golpe y quiebre bilateral
- 2007: reestatización petrolera en la Faja
- 2015: inicio del marco sancionatorio moderno
- 2017: sanciones financieras
- 2019: sanciones petroleras y ruptura diplomática
Fuentes integradas y de apoyo
- Office of the Historian – Venezuela
- FRUS 1903 – bloqueo, protocolos y arbitraje
- OPEC – Venezuela
- FRUS 1958-1960 – cuotas petroleras y tensión con Venezuela
- FRUS 1969-1976 – Machurucuto y apoyo cubano a la subversión
- FRUS 1969-1976 – nacionalización petrolera
- FRUS 1981-1988 – Malvinas y sistema interamericano
- CIA / documento desclasificado sobre el golpe de 2002
- EO 13692 (2015)
- EO 13808 (2017)
- OFAC – Venezuela-related sanctions
- Reuters – nacionalizaciones de 2007
- Reuters – Exxon y Conoco salen del nuevo esquema
- Reuters – sanciones y licencias recientes